Abre tus ojos
Se hallaba un predicador sentado en su escritorio, junto a la ventana, preparando un sermón sobre la Providencia. De pronto oyó algo que le pareció una explosión, y a continuación vio cómo la gente corría enloquecida de un lado para otro, y supo que había reventado una represa, que el río se había desbordado y que la gente estaba siendo evacuada.
El predicador comprobó que el agua había alcanzado ya a la calle en la que él vivía, y tuvo cierta dificultad en evitar dejarse dominar por el pánico. Pero consiguió decirse a sí mismo: “Aquí estoy yo, preparando un sermón sobre la Providencia, y se me ofrece la oportunidad de practicar lo que predico. No debo huir con los demás, sino quedarme aquí y confiar en que la providencia de Dios me ha de salvar”.
Cuando el agua llegaba ya a la altura de su ventana, pasó por allí una barca llena de gente. “¡Salte adentro, Predicador!”, le gritaron. “No, amigos míos”, respondió el hombre lleno de confianza, “yo confío en que me salve la providencia de Dios”.
El predicador subió al tejado y, cuando el agua llegó hasta allí, pasó otra barca llena de gente que volvió a animar encarecidamente al hombre a que subiera. Pero él volvió a negarse.
Entonces se encaramó a lo alto de la chimenea. Y cuando el agua le llegaba ya a las rodillas, llegó un agente de policía a rescatarlo con una motora. “Muchas gracias, agente”, le dijo el predicador sonriendo tranquilamente, “pero ya sabe usted que yo confío en Dios, que nunca habrá de defraudarme”.
Cuando el predicador se ahogó y fue al cielo, lo primero que hizo fue preguntarle a Dios: “¡Yo confiaba en ti! ¿Por qué no hiciste nada por salvarme?”.
“Bueno”, le dijo el Señor, “la verdad es que envié tres botes, ¿no lo recuerdas?
Filipenses 4: 19. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Estamos tan contentos de que hayas podido llegar hasta esta página y conocer el glorioso amor de Cristo.
Esperamos que pases nuevamente por acá, para poder conocerte y tener noticias tuyas. Te esperamos.Se despide un guerrero de luz. Amory Dixon.
Maranatha, Cristo viene.























Bueno, no llamaría milagro al precio de los productos chinos; fabricados por esclavos de dicho régimen: encendedores 1 cv; camisas 1; u$s celulares 10 u$s ; etc.
Carlos Norberto Mugrabi
Quiero saber donde puedo escuchar la cancion vengo hoy en internet que no sea youtube
Dios trabaja en tu vida aunque cuando tú no lo ves, no lo reconoces o no quieres reconocerlo. Mira Él está presente desde la creación a pesar de ti.
En mi opinión, sus escritos son un regalo del señor.
La gente no sabe a lo que se arriesga al entrar en el territorio de sátanas, es muy bueno que se informen de estos temas.
Por lo pronto recomendaré la página.
Saludos.
Me agrada mucho lo que está haciendo Dios con sus hijos. Ojalá haya cada día mas mensajes como éste. El amor de Dios no se compara a nada de lo que existe.
Bueno si. Tienes razón. Como ocurre la bendición siempre viene de arriba, pero las puertas… las puertas se abren aquí abajo, en la tierra.
Bendiciones a todos.
Me parece genial esta entrevista, sobre todo el personaje, muy sencillo. Lo mejor de todo es que no tiene su discurso armado como otros que piden leer las preguntas antes de enfrentarse a sus entrevistadores.
Felicitaciones y la Gloria a nuestro Señor por su gestión
Un abrazo
Yenny-cita
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regards zmurringo
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Hermanos este mensaje es para todo el mundo y valoro el sacrificio que Jesús hizo en la cruz del calvario. El propósito de Dios es maravilloso por que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecado.